Que experiencias debe tener un consultor

Reflexionando sobre las experiencias compartidas en la Universidad de la Salle por parte de 3 exitosos empresarios y Life Coaches, Beau Wilfong, Gordon Pennigton y Franco Gennaro acerca del emprendimiento, me recordó algunas recomendaciones de Richard Branson sobre las preguntas que el se formularía sobre la experiencia que deben tener los consultores si tocaran a su puerta en busca de un cliente:

1.- ¿Has dirigido un negocio alguna vez?

2.- ¿Sabes cómo se siente el fracaso?

3.- ¿Tienes las agallas para calificar como mala a una mala idea?

4.- ¿Estás hambriento de conocimiento?

Antes de que te lances y entres al mundo de la consultoría de negocios, considera estas cuatro preguntas que yo haría si un consultor tocara a mi puerta en busca de un cliente:


1.- ¿Has dirigido un negocio alguna vez? 
Después de lanzar cientos de empresas a lo largo de cuatro décadas, sé de primera mano que no hay nada como la experiencia práctica cuando se trata de dirigir un negocio. Cuando se empieza, la curva de aprendizaje es empinada, ya que uno tiene que dominar una variedad de campos, todos a la vez, desde la administración de la cadena de suministros hasta la mercadotecnia, la contabilidad y el servicio al cliente. No pienso que ninguna rama de estudios pueda preparar verdaderamente a un emprendedor para manejar exitosamente todos estos aspectos importantes de una empresa.

Así que, como consultor, a menos que seas un experto en un nicho relevante para una necesidad de asesoría muy específica, esperaría que tuvieras una abundancia de experiencia en emprendedurismo. Y este tipo de experiencia no se reduce a meramente comprender los elementos básicos del mundo empresarial, es tener también las habilidades sociales fundamentales. Demuéstrame que comprendes cómo inspirar, motivar y dirigir a otros. Éste es el factor más importante para el éxito en los negocios.

2.-  ¿Sabes cómo se siente el fracaso? 
El fracaso es simplemente indispensable para la experiencia emprendedora. En el Grupo Virgin, no pienso que estaríamos donde estamos hoy si no hubiera sido por las muchas empresas pequeñas y grandes que no funcionaron tan bien como esperábamos. ¿Recuerdas Virgin Brides? ¿O Virgin Clothes? Estas empresas figuran de manera prominente en nuestra lista de fracasos épicos; sin embargo, nos ayudaron a crear mejores empresas.

La razón es sencilla: se puede aprender más de los errores que de los éxitos. Comprender lo que salió mal, dónde fallaron los instintos o qué factores internos y externos fueron responsables de descarrilar a una empresa, son lecciones vitales en los negocios. Comprender los fracasos del pasado es clave para tener éxito en el futuro.


3.-  ¿Tienes las agallas para calificar como mala a una mala idea?
En el caso de Virgin Brides, nuestra fallida incursión en los años 90 en el sector de las bodas, nos metimos de lleno en un mercado altamente competitivo y saturado del que sabíamos poco, y nuestro producto no atrajo clientes en la misma forma en que lo habían hecho otras marcas Virgin.

Aprendimos que cuando la gente está en el mercado en busca de un vestido de novia, la tradición prevalece sobre la disrupción fogosa al estilo Virgin, así que no encajamos bien (por así decirlo). En muchas formas, no habíamos hecho nuestra tarea y además permitimos que nuestras expectativas exageradas nos traicionaran.

En esta situación, un buen consultor podría haber mostrado algunas señales de advertencia antes, pero se necesita valor para agitar al barco y muchos consultores tienden a intimidarse al enfrentar a sus clientes con verdades dolorosas.

4.-  ¿Estás hambriento de conocimiento?
Las empresas, mercados y sociedades están evolucionando constantemente. Cuando empecé Virgin Records, a principios de los años 70, estábamos viviendo en un mundo análogo y fragmentado, vendiendo discos de vinilo que atendían a intereses musicales de un nicho.

Cuatro décadas después, estamos en un ambiente de negocios globalizados e interconectados que tiene muy poco en común con el mundo en que nació Virgin. Las cadenas de suministro globales, el comercio electrónico, la llegada de las redes sociales y la demografía cambiante han transformado radicalmente la forma en que hacemos negocios.

Para que un consultor sea exitoso en este mundo en rápida evolución, necesita la capacidad de adaptarse frecuentemente, entusiasmo por aprender toda la vida y la disposición para adoptar un mayor grado de especialización que antes. Simplemente piensa en los ejércitos de consultores que han encontrado maneras de ganarse la vida trabajando en la optimización de motores de búsqueda, evaluación de riesgos sociales o gestión de accionistas, por mencionar algunas de las opciones.

Así que, Charles, por supuesto que debes ayudar a tus amigos a iniciar sus negocios. Pero antes de convertirte en consultor, intenta ser emprendedor. Fuente. elFinanciero.com.mx

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